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Presentación en el aeropuerto 3 horas antes de la salida con destino Addis Abeba, vía un punto de conexión. Noche a bordo.
Llegada a la capital de Etiopía y traslado al hotel. Resto del día libre. Alojamiento.
Jornada dedicada a explorar Addis Abeba. Poco conocida por la mayoría de los viajeros, que suelen pasar de largo, Addis Abeba es un fascinante mundo por descubrir. Vale la pena destacar que la ciudad etíope, con sus 2.400 metros de altitud, es una de las capitales más altas del mundo. El día lo dedicaremos a hacer una visita a la ciudad, cuyos puntos más emblemáticos son el barrio de Piazza y el siempre caótico Mesquel Square.
Visitaremos las montañas de Entoto, lugar donde Menelik II se instaló antes de fundar la ciudad. Desde estas montañas, que en algunos puntos se encaraman hasta los 3 mil metros, podremos ver las dimensiones de la capital. Seguidamente, descubriremos los secretos de Lucy, uno de los descubrimientos paleontológicos más importantes de la Historia, en el Museo Nacional, y, siempre que dispongamos del tiempo suficiente, conoceremos una iglesia cristiano-ortodoxa.
Regresaremos a nuestro hotel para descansar. Alojamiento.
Por la mañana nos trasladaremos al aeropuerto para tomar el vuelo a Jinka. Una vez en la que es considerada la capital administrativa del valle del Omo, tendremos la oportunidad de visitar su museo. En realidad, se trata de un centro de investigación de las tribus del Omo Sur ubicado estratégicamente en una colina con grandes vistas sobre la ciudad, que resulta de gran utilidad para ampliar nuestro conocimiento sobre las diversas etnias de la zona.
Abandonaremos Jinka para ir a almorzar a Key Afar, la excusa perfecta para vivir uno de los mercados más coloridos del valle del Omo (siempre y cuando sea jueves). Seguidamente, continuaremos hasta Turmi, la capital de la etnia hamer. Se trata de una tribu de costumbres ancestrales, con idioma, religión y creencias propias. Los hamer son tremendamente hospitalarios, con ritos únicos entre los que podemos destacar el ukuli bula o salto de los bueyes, la entrega del boko y la danza evangadi. La localidad no sólo sirve como base para efectuar visitas a los distintos poblados de esta tribu, sino que es un punto de partida excelente para llegar a Omorate y descubrir etnias como los dassanech o los karo.
Madrugaremos y nos dirigiremos más al sur, hacia Omorate, para realizar una visita extensa al poblado dassanech, a orillas del río Omo. Uno de los detalles que más sorprende de los dassanech son los peinados masculinos, que marcan el ascenso en el sistema de edad. Desde el rasurado completo, al peinado tipo “casco” de los niños, hasta los sofisticados peinados con tierra que señalan la edad adulta y el reconocimiento social.
La jornada también transcurrirá entre poblados de la etnia hamer. De la mano de guías autóctonos exploraremos alguna de las aldeas más interesantes.
Por la mañana nos dirigiremos hasta Kangate. Durante nuestra estancia, podremos visitar a los poblados nyangatom. Esta comunidad tiene una organización social estructurada en clanes y, además del linaje familiar se hacen llamar león, avestruz o búfalo, dependiendo de su etapa de desarrollo. Su estilo de vida gira en torno el cuidado del ganado, y los jóvenes recorren largas distancias para asegurar su bienestar. Más tarde, volveremos a Turmi con la posibilidad de asistir a alguna ceremonia tradicional (actividad no incluida).
Dejaremos atrás Turmi y, seguiremos hacia Konso donde visitaremos una de las aldeas. Sus pueblos laberínticos son auténticas fortalezas que les protegen de las etnias vecinas. Están ubicadas en la parte alta de las colinas basálticas y constituyen una espectacular atalaya sobre las terrazas de cultivo que las rodean. Los konso continúan practicando el animismo, pese a la influencia cristiana que tienen desde hace décadas.
Jornada dedicada a visitar con detenimiento los poblados konso y su paisaje cultural, que entró en la prestigiosa lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el año 2011.
Hay que remarcar que la estructura social de los konso se basa en la pertenencia a uno de los nueve clanes, llamados gada, en el que se encuadra su estructura social.
Cada gada cuenta con una autoridad religiosa que recibe el título de pokwalla. Los rituales asociados al culto de los difuntos tienen un papel fundamental en la comunidad konso, siendo la manifestación más visible el culto a los antepasados mediante los waga, unas estatuas de madera que se erigen en recuerdo de los difuntos con cierta relevancia en la sociedad konso.
Antes de llegar a Arba Minch, nos adentraremos en el lago Chamo en barca, corazón del Parque Nacional de Nechisar. En un peculiar safari disfrutaremos tanto de la extensa fauna como de la actividad de los pescadores autóctonos de la etnia gamo, que continúan conservando métodos ancestrales. Veremos hipopótamos, cocodrilos (de los de mayor tamaño de África) y diferentes aves.
A primera hora de la mañana nos dirigiremos a los poblados dorze. Ascenderemos por una pista que va ganando altura y con unas vistas increíbles sobre el Parque Nacional de Nechisar. Visitaremos la etnia de los dorze cuyas singulares casas (fabricadas con cañas de bambú) forman cúpulas de hasta seis metros de altura y son su tarjeta de presentación. En su interior, bastante espacioso, siempre suelen tener un fuego que utilizan tanto para cocinar como para calentar el ambiente. Los dorze también son conocidos por sus coloridas túnicas de dibujos geométricos, que confeccionan y exportan por todo el país. Por ello, es fácil verles trabajando en telares tradicionales o hilando las hebras de algodón en las puertas de sus casas, con las que después fabrican los tejidos.
A imagen y semejanza de los pigmeos y los khoisan, disponen de una música polifónica llamada “edho”, que normalmente se canta durante la epifanía o durante las fiestas de iniciación.
Más tarde, volaremos hasta Addis Abeba. Alojamiento.
Volaremos a la mágica Lalibela. Lalibela puede presumir de ser uno de los conjuntos artístico-religiosos más importantes del mundo; no en balde se la conoce como la “Jerusalén africana”. Visitaremos el primer grupo de iglesias excavadas en la roca, de las que podemos destacar la iglesia de Medhanialem (San Salvador) una de las más grandes e impresionantes, con unas columnatas externas que adornan los laterales, y la iglesia de Bete Mariam, una pequeña iglesia que ha conservado la belleza de las pinturas interiores y una curiosa estructura interna formada por dos pisos. Dedicaremos la jornada a conocer en profundidad esta ciudad, considerada como una de las maravillas del mundo. Ubicada a 2.630 metros de altura, Lalibela posee la majestuosidad de sus iglesias, pero también el encanto de sus callejuelas, por las que nos perderemos hasta la hora de la cena.
Segundo día en Lalibela. Al despuntar el día, y siempre que sea domingo, tendremos la posibilidad de vivir en directo las espectaculares ceremonias religiosas en las iglesias. Posteriormente visitaremos el templo de Ashete Maryam. Por la tarde, seguiremos explorando las iglesias excavadas en la roca del centro de la ciudad. Del segundo grupo de iglesias excavadas en la roca cabe destacar las iglesias de Gabriel - Rufael, (caracterizadas por estar presididas por un profundo foso), la de Amanuel y de Abba Líbanos. También visitaremos la solitaria de Bete Giorgis, famosísima por su planta en forma de cruz y por un interior de dimensiones reducidas, donde resalta una cúpula que no se adivina desde el exterior. Probablemente la iglesia monolítica más espectacular de todas. Utilizaremos los antiguos túneles que conectan las iglesias para desplazarnos de unas a otras.
Desde Lalibela tomaremos el vuelo a Addis Abeba. En la capital etíope dedicaremos el tiempo a realizar las últimas compras y pasear por Churchill Avenue, una de sus arterias comerciales. Por la noche, cena de despedida y traslado al aeropuerto para tomar vuelo con destino España. Noche a bordo.
Llegada y fin de nuestros servicios.